planificación fiscal de donaciones en vida
A veces conviene adelantar en vida lo que iba a ir por herencia. Comparamos el coste fiscal de una y otra vía.
Un testamento no reparte su patrimonio: decide si su familia va a tener que negociar o no. Esa es toda la diferencia, y se juega en un documento de dos folios. Le explicamos qué margen real tiene para decidir y cómo usarlo bien.
Mucha gente cree que en su testamento manda y punto, y otra tanta cree que no puede decidir nada. Las dos están equivocadas. Esto es el margen real que da el Código Civil.
La ley reserva dos tercios de la herencia a los hijos. Uno de esos tercios, la legítima estricta, se reparte a partes iguales y es intocable. El otro, el tercio de mejora, también es para hijos o nietos, pero usted decide cómo lo distribuye: puede dárselo entero a uno. El tercio restante es de libre disposición y puede dejárselo a quien quiera, incluso a alguien ajeno a la familia.
Sus ascendientes pasan a ser herederos forzosos y les corresponde la mitad de la herencia, o un tercio si concurren con su cónyuge. El resto es suyo para decidir. Es un escenario que mucha gente sin hijos desconoce y que suele cambiar sus planes.
El cónyuge viudo no es propietario de la herencia: tiene derecho a un usufructo. Si concurre con hijos, el usufructo del tercio de mejora. Si concurre con ascendientes, la mitad. Y si no hay ni unos ni otros, dos tercios. Proteger de verdad a la pareja casi siempre exige diseñar el testamento, no dejarlo al reparto por defecto.
Sus bienes se repartirán según el orden que marca el Código Civil, sin atender a quién le cuidó, a quién le hace más falta o a qué habría querido usted. Además, sus herederos tendrán que tramitar una declaración de herederos ante notario antes de poder tocar nada, lo que añade tiempo y coste a un momento que ya es difícil.
Existen otras modalidades, pero en la práctica el 99 % de los casos se resuelve con una de estas dos. No son equivalentes.
Se otorga ante notario, que comprueba su capacidad, redacta con precisión y lo custodia. Queda inscrito en el Registro General de Actos de Última Voluntad, así que sus herederos lo encontrarán con seguridad.
Válido si lo escribe entero de su puño y letra, con fecha y firma. El problema no es hacerlo: es lo que pasa después. Hay que encontrarlo, llevarlo a un notario para que lo protocolice y acreditar que la letra es suya.
Todos estos testamentos se firmaron con la mejor intención. Todos generaron un conflicto que costó dinero y relaciones familiares.
Adjudicar bienes concretos sin comprobar que los lotes cuadran con las legítimas. Si el piso vale el triple que las cuentas, el hijo puede reclamar y la partición se rompe.
Testamentos que dejan bienes vendidos hace quince años, o que nombran heredero a un cónyuge del que la persona se divorció. El testamento vale tal y como está escrito.
La desheredación sólo es válida por las causas tasadas en la ley y hay que expresarlas correctamente. Mal hecha, se anula y el heredero recupera todo lo que le correspondía.
Se llama preterición y puede invalidar la institución de heredero. No hace falta mala fe: basta con no mencionarlo.
Los formularios genéricos no conocen su patrimonio ni su familia. Hemos visto testamentos ológrafos con fórmulas que no significan nada jurídicamente.
Es la fórmula más usada para proteger al cónyuge, pero mal planteada bloquea los bienes durante décadas y enfrenta a la viuda con sus propios hijos.
Sin alguien designado para ejecutar el reparto, basta con que un heredero se niegue a firmar para que todo acabe en el juzgado.
El notario leerá el testamento en voz alta antes de firmarlo, y conviene que en ese momento entienda cada término. Éstos son los que aparecen en casi todos.
No hace falta que traiga nada a la primera consulta. Pero si va pensando en estas cuestiones, ganaremos una sesión entera.
Un testamento se puede cambiar tantas veces como quiera
Es el miedo que más frena a la gente: pensar que firmar es cerrar una puerta. No lo es. Vale el último que haya otorgado, y otorgar uno nuevo revoca automáticamente el anterior. No hay que anular nada ni avisar a nadie. Si su vida cambia, su testamento cambia con ella.
Un testamento se juzga treinta años después, cuando quien lo firmó ya no puede explicar qué quiso decir. Por eso lo que importa no es que quede bonito, sino que no admita dos lecturas. Ese es el oficio.
Trabajamos al revés de como suele hacerse: primero vemos qué pasaría con su patrimonio si falleciera mañana sin tocar nada, y sólo después decidimos qué cláusulas hacen falta. Esa simulación es lo que convence a la gente de otorgar.
La primera consulta es gratuita. Revisamos su situación familiar y patrimonial y le decimos qué opciones tiene realmente, con nombres y números. Si después quiere que redactemos el borrador, le pasamos precio cerrado.
El arancel notarial de un testamento sencillo es de los más baratos que existen: hablamos de decenas de euros, no de cientos. Lo que sí tiene valor es el asesoramiento previo, que es donde se decide si el documento va a funcionar o va a generar un pleito.
Sí, dentro de unos límites. Puede asignarle el tercio de mejora entero y además el de libre disposición, con lo que llegaría a recibir bastante más que sus hermanos. Lo que no puede tocar es el tercio de legítima estricta, que se reparte por igual.
Puede dejarle el tercio de libre disposición si tiene hijos, y bastante más si no los tiene. La pareja de hecho no es heredera forzosa ni tiene los derechos del cónyuge viudo, así que sin testamento no recibe nada. Es justo el caso en el que hacer testamento resulta imprescindible.
Conviene decirlo antes de redactar. El reglamento europeo de sucesiones permite, en determinados casos, elegir la ley aplicable, y esa elección se hace en el propio testamento. Hacerlo mal puede someter su herencia a una ley que no esperaba.
No mientras usted viva. El testamento es secreto: el notario no puede facilitarlo a nadie más que a usted. Tras el fallecimiento, los herederos lo localizan a través del Registro General de Actos de Última Voluntad.
Leo Dorta
octubre de 2026
Queremos dar las gracias a Raúl por ayudarnos con todo el tema de la herencia familiar. Nos lo explicó todo muy bien, tuvo mucha paciencia con nuestras dudas y nos facilitó mucho las cosas en un momento en el que se agradece tener a alguien que te ayude. Estamos muy contentos con el trato recibido y, si volviéramos a necesitar un abogado, contaríamos con él sin dudarlo. ¡Gracias por todo, Raúl!
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Jose Luis Arranz Lopez
septiembre de 2026
Mi experiencia con Raúl ha sido profesional y cercana a la vez, ha sabido hacer una muy buena defensa, con una sentencia que superaba mis mejores expectativas.
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X- enel
septiembre de 2026
Encantado con Raúl que gestionó todo el proceso de mi herencia y me resolvió todas las dudas al momento, excelente profesional y persona.
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Un testamento es una pieza de una estrategia más amplia. Estas son las otras:
A veces conviene adelantar en vida lo que iba a ir por herencia. Comparamos el coste fiscal de una y otra vía.
Lo que pagarán sus herederos, y cómo un testamento bien diseñado puede reducir esa factura.
Explicado en la web, pero fuera de los asuntos que asumimos hoy.
Las causas por las que un testamento se tumba. Saberlas es la mejor manera de redactar uno que aguante.
El trámite que se ahorran sus herederos justamente por haber hecho testamento.
Para situarlo en el conjunto, puede volver a la página general de abogado de herencias en Madrid, con el proceso y los plazos.
La consulta de asesoramiento se hace en el despacho o por videollamada; la firma, en la notaría que usted elija. Estamos en Plaza Castilla, con cita previa.
RA&R AsociadosRaúl Rodríguez Jiménez
Abogado — Herencias, Testamentos y Divorcios
El mejor momento para hacer testamento fue hace diez años
El segundo mejor es esta semana. No por urgencia: porque es un trámite sencillo, barato y reversible que le quita de encima un problema que, si no lo resuelve usted, tendrán que resolver sus hijos en el peor momento de sus vidas.
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